viernes, 28 de diciembre de 2012

Los Cretinos. Roald Dahl.


        ¿Os acordáis del reto del que os hablé el otro día? Sí, sí, en el blog Trotalibros proponían leer obras de mi querido Roald Dahl y claro, no me pude resistir. Ya comenté que no me quedaban en casa muchas por leer pero, por suerte, sí alguna. Las leo con calma, me gusta no conocerlas todas aún porque sé que, así, aún me queda magia por descubrir y cada vez que me encuentro con una de sus obras la empiezo expectante e ilusionada.

         Esta vez le ha tocado el turno a Los Cretinos y debo decir que me he reído y me ha gustado mucho.



         El señor y la señora Cretino son un matrimonio mal avenido formado por dos personas realmente malas y detestables. Feas, sucias por dentro y por fuera, sin nada, ni una pizquita, de bondad, de alegría o de buen rollo. Se pasan la vida gastándose bromas pesadas el uno al otro (muy pesadas) y haciendo la vida imposible a cuantos les rodean. Son una pareja realmente desagradable.

         Cuando empecé a leer este libro pensé que era curioso que los protagonistas fueran, precisamente, personajes con los que el lector no se siente identificado y además, le resultan antipáticos. Eso me pareció original y me hizo preguntarme qué derroteros tomaría la historia. El caso es que la historia va evolucionando, aparecen nuevos personajes y ocurren cosas realmente divertidas, o a mí, por lo menos, me lo han parecido.



         Como todos los libros de Roald Dahl, este también está lleno de mensajes, consejos y moralejas y no duda en tratar con dureza a quien se lo merece. El escritor habla sin tapujos y nos dice lo que piensa sobre ser buena o mala persona y sobre algunos asuntos más que no quiero revelaros para no chafaros la historia.

         Este es un libro cortito que se lee con mucha facilidad y que, como todos los suyos, está lleno de acción y agilidad. Yo lo recomiendo, claro, porque creo que puede hacer las delicias de grandes y pequeños (la editorial lo recomienda a partir de 10 años) y que es una lectura estupenda para hacer solos o acompañados.



         Os dejo con un pequeño párrafo del libro que a mí me ha gustado mucho y deseando que todos paséis un fin de año estupendo, que empecéis el nuevo año con ganas y alegría y que este os traiga muchas cosas buenas.

         Si una persona tiene feos pensamientos, comienza a reflejarse en la cara. Y cuando esa persona tiene feos pensamientos todos los días, todas las semanas, todos los años, la cara se va poniendo más y más fea hasta que es tan fea que no puedes soportar mirarla.

Una persona que tiene buenos pensamientos nunca podrá ser fea. Puede tener la nariz desviada y la boca torcida y una doble papada y los dientes hacía afuera, pero si tiene buenos pensamientos emanaran como rayos de sol y siempre se verá preciosa”.

 

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Hoy no hablamos de libros.


           No, hoy voy a cambiar de tema y voy a hacerlo en los tres blogs porque esto me parece importante.

            Ya estamos, como quien dice, en Navidad y grandes y pequeños empezamos a hacer, unos más tímidamente que otros, listas de cosas que nos gustaría que los Reyes Magos nos dejaran en el zapato el día 5 por la noche.

            Estoy segura de que en muchas cartas aparece la petición de un perrito, un gatito o una mascota de cualquier tipo. ¡Es un regalo genial! Seguramente uno de los que más ilusión hace. Cuando yo tenía 10 años los reyes me trajeron un hámster, pequeño y precioso al que, por recomendación de mi padre, llamé Plinio (no os imagináis lo que me costó aprenderme el nombre). No lo había puesto en la carta y cuando lo vi no me lo podía creer, ¡un hámster! Fue una mascota simpática que me enseñó muchas cosas de lo que conlleva tener un animal en casa, de las buenas y de las malas. A nivel personal, para mí fue una alegría.
Zar



            Debo reconocer que mis padres siempre fueron muy generosos en este sentido (y en tantos otros, claro) y a pesar del follón que suponía en muchos aspectos siempre nos dejaron tener animales en casa, tortugas, peces, roedores de varios tipos, pájaros y por fin, Zar, nuestro primer perro, pasaron por allí y nos ayudaron a cuidar de ellos cuando fue necesario. No os digo más que ahora cuidan de la tarántula de mi hermana cuando ella viaja o se traslada por trabajo, que es bastante a menudo.

            Hoy ya tengo mi casa y mi pequeña familia con Jaime, de momento compuesta por nosotros y nuestro bichillos, los conocéis, Byron y Hermione nos acompañan y aguantan con nosotros ratos buenos y malos. También tenemos un acuario con unos peces que soportan nuestros múltiples despistes estoicamente y hace unos meses despedimos a Gibbs, un lagarto al que habíamos adoptado porque sus dueños no podían cuidarlo. En casa de mis padres, además de Okara, la tarántula de la que ya os he hablado, vive Seto, al que adoptamos cuando Zar nos dejó, por una enfermedad, después de 10 años con nosotros.

Seto


            Ya veis, somos una familia muy grande.

            ¿Y por qué os cuento todo esto? Porque sé que a muchas casas llegarán nuevas mascotas estas fiestas y quiero apelar a la responsabilidad de todos,  grandes y pequeños, pero sobre todo grandes. Un animal, como mascota, es un compañero y un amigo y quien no lo sienta así no debería tenerlo. NO ES UN JUGUETE, hay que cuidarlo, mantenerlo limpio y sano, prestarle atención y darle cariño y en todo esto, hay ratos muy buenos y también un poco menos buenos. Un perro no nace sabiendo traer la pelota, ni hacer sus cosas en la calle, un pájaro canta cuando menos te apetece oírlo, un gato rompe las cortinas, un ratón no suele dar la patita y hay que limpiar su jaula con frecuencia… En fin, ¿qué os voy a contar? Estos amigos dan trabajo, ensucian, hacen ruido, no te dejan dormir y un millón de cosas no muy divertidas más. A cambio, es imposible contaros todo lo que nos dan, cómo nos hacen reír, nos entienden, nos aguantan… Yo, desde luego, no puedo expresaros lo agradecida que estoy por haber sido un poco loca y haber abierto la puerta de casa para ellos. Mi casa es un poco caótica, ¡pero nos reímos mucho! Y desde luego nos queremos con locura ;)
Byron


            Hoy en día el mercado de las mascotas es graaande y menos bonito de lo que me gustaría reconocer. Yo soy partidaria de ir a las protectoras, que están llenas y de ellas llegaron Seto y Byron pero los animales que están en las tiendas también tiene derecho a tener un hogar y lo cierto es que no se les trata tampoco muy bien. En fin, donde más os guste, pero siempre con responsabilidad, siendo conscientes de lo que hacéis y teniendo claro que la familia aumentará con todo lo bueno y malo que eso conlleva. Por favor, si no es así, ¡hay un motón de regalos bonitos para hacer! Pero las calles no se pueden seguir llenando de perros y gatos que no saben sobrevivir solos porque nacieron en cautividad, de loros y tortugas que acaban con las especies autóctonas y además no están en el mejor ambiente para ellos, de roedores con camadas enormes que se convierten en plagas. ¡Vamos a ser responsables! Si tenemos animales que sea para quererlos, cuidarlos y respetarlos y si no, no los tengamos.
Hermione


            Y por supuesto, seamos también respetuosos con los demás, que al que no le gusten, no tiene por qué aguantarlos.

            Y ya os he dado la lata bastante por hoy. Os mando un abrazo grande a todos y nos leemos.

martes, 11 de diciembre de 2012

Reto Roald Dahl.


                Hace tiempo que estoy viendo por la blogosfera gente apuntándose a este reto tan apetecible. No me había podido parar a mirarlo con calma porque como soy como el conejo de Alicia en el País de las Maravillas, todo el rato corriendo y pensando que llego tarde me había aturullado (¿veis? Igualito que el conejo).

                Por fin he decidido asomarme sin correr al blog Trotalibros y claro, ¿cómo me iba a resistir a este reto?




                El caso es que, aunque por suerte aún me quedan algunos libros por leer de este genial autor, cada vez son menos y además, la gran mayoría de los que tengo en casa ya los he reseñado así que no me ha resultado difícil elegir, ¡el único que me falta por leer y reseñar en mi estantería! Los Cretinos.



                ¡Pronto os cuento qué me ha parecido!

                Y vosotros, ¿os animáis a participar en este reto tan, tan especial?

martes, 4 de diciembre de 2012

Humildes consejos y cavilaciones de una lectora voraz.

¡Un aplauso para los cuentacuentos!

             Los cuentos siempre han formado parte de mi vida, de una manera u otra, han permanecido vinculados a mí por medio de lecturas, estudios, trabajo… Hoy, ya lo sabéis, ocupan toda mi jornada laboral y una parte importante de la personal ya que gracias a ellos he conocido a gente estupenda que ya son mucho más que contactos profesionales.

                Supongo que por eso y por desconocimiento general de esta materia, en mayor o menor medida, todo el que me conoce y sabe de mi labor me anima o me pide que le cuente un cuento. Y diréis, ¿por qué no? Debes de saber un millón de cuentos…

                Partiendo de la base de que no sé tantos y que, por suerte, aún me faltan muchos, muchos por conocer, no soy yo la persona más indicada para contar un cuento. ¿Por qué? Por muchas razones, porque soy tímida, porque hablo bajito, porque, en este aspecto, me falta expresividad y fundamentalmente, PORQUE YO NO SOY NARRADORA NI CUENTACUENTOS.



                Puedo contar un cuento en familia, o a los peques de la cuadrilla (y os aseguro que no lo hago especialmente bien) o tal vez, asesorado por uno de ellos, hacer algo facilito y poco rebuscado pero nunca, jamás, debería contar un cuento como espectáculo, no señor, sería una falta de respeto a los niños o no tan niños que me escucharan y a los narradores que para hacerlo se han preparado y se preparan todos los días.

                Hoy en día parece que cualquiera puede contar un cuento y convertir eso en su trabajo y yo quiero hacer una enérgica protesta sobre este asunto.

 Sí, todos podemos contar un cuento, todos podemos hacer que esos momentos se llenen de cariño y sean ratos preciosos para los niños a los que queremos (os aseguro que ningún cuentacuentos conseguirá superar, en este aspecto, a los momentos que me regalaron mis tías, mis padres o mis abuelos) pero no todos podemos convertir esto en una profesión. Y no solo porque creo que para eso hay que servir, que también, sino porque los buenos cuentacuentos, los grandes narradores, tienen una formación muy valiosa a sus espaldas y una preparación que les ha robado muchas horas de ensayos y estudios.

Si pensamos que para contar bien una historia basta con leerla y soltarla con más o menos gracia estamos muy equivocados. Los narradores y cuentacuentos que yo conozco y a los que estudio son personas muy formadas, que se dejan a piel en cada espectáculo, que dedican mucho tiempo a prepararlo y que saben, no solo de cuentos y de la vida, también un poco (o un mucho) de pedagogía, de psicología, de sociología…



Las personas que convertimos los cuentos y las letras en nuestro trabajo lo hacemos porque amamos ambas cosas, no porque sea un manera fácil de ganar dinero (de hecho, la mayoría de las veces no lo es) y no es justo que se menosprecie el esfuerzo y el respeto con que se tratan y que cualquiera pretenda, porque sabe hablar, ocupar ese espacio sin prepararse, sin buscar historias que valgan la pena o sin aprender a transmitirlas.

No señor, yo, que cada día aprendo un poquito más de mundo de los cuentos, quiero aplaudir desde aquí, la labor de quienes se toman tan en serio algo que lleva tan lejos y hace disfrutar tanto.

Yo no soy cuentacuentos porque para serlo hay que valer y porque hay personas que, además de valer, se preparan muy mucho para hacerlo bien.

Valoremos a los buenos narradores porque son un tesoro y valoremos su trabajo porque os aseguro que la parte que no vemos del mismo es dura, concienzuda y elaborada.

 

lunes, 3 de diciembre de 2012

Premios Libros y Literatura.


Como ya han hecho en años anteriores, el blog Libros y Literatura propone a los demás blogueros de este campo participar en un concurso muy interesantes, ¡más que interesante, diría yo! Aquí tenéis las bases si queréis animaros. Los premios son geniales y lo mejor es que no solo pueden ganar los que participen, también los que voten.

                A mí me suele dar un poco de vergüenza participar en este tipo de concursos porque normalmente los blogs que lo hacen son estupendos y bueno, una no quiere hacer el ridículo. Pero este año he pensado, ¿quién dijo miedo? Y he decidido liarme la manta a la cabeza y presentar la reseña de un libro muy especial para mí, El Gran Gigante Bonachón.
 
 

                En fin, en cualquier caso, la elección está hecha con cariño y desde luego, siempre es divertido participar en estas cosas, ¿no os parece?
 
 

viernes, 30 de noviembre de 2012

¡Oh no, Lucas! Chris Haughton.


              De mi viaje relámpago a Barcelona he traído ideas, ilusión, ganas de crecer, buenos ratos, nuevos compañeros de aventuras y además, la posibilidad de hablaros de algunos libros muy interesantes. Hoy os traigo uno de ellos.

                Lucas es el perrito de Quique, ya veis, un perro adorable con cara de amigo del alma y por supuesto, muy simpático. Cuando Quique tiene que salir de casa le pregunta a Lucas: “¿te vas a portar bien?” y él responde: “sí, voy a ser muy bueno”. Pero se queda pensando: “espero portarme bien”. ¿Conseguirá Lucas portarse bien?


                Este álbum ilustrado tiene muchas cosas interesantes que decir de él. No solo que es divertido y muy real y que las ilustraciones que acompañan al texto son francamente expresivas, esto, por decirlo de alguna manera, es lo primero en lo que reparamos y lo primero que nos atrae de él.
                Pero hay más, porque Lucas nos hace pensar y mucho. Cuando le vemos irse deseando portarse bien nos sentimos identificados con esa inseguridad, ¡cuántas veces queremos portarnos bien y no estamos seguros de poder conseguirlo! Yo, sin ir más lejos, tengo una pelea diaria conmigo misma para cumplir toooodo el plan de trabajo sin distraerme con cuentos, blogs interesantísimos, o mil cosas más. Todos los días pienso, “espero portarme bien”.


                Evidentemente y este simpático perrito nos los demuestra, nuestros buenos deseos no siempre son suficientes. Está claro que, además de querer hacerlo hay que esforzarse por conseguirlo y ahí está la parte difícil porque somos como somos y a veces, nuestra naturaleza nos puede.
 
                Leyendo esta historia he pensado en cuántas veces no cumplimos con lo que habíamos previsto o no hacemos las cosas como queremos, eso nos desilusiona y nos enfada con nosotros mismos, ¿verdad? Pero, por suerte, Lucas también tiene algo que decirnos en este aspecto y es que, aunque no siempre nos portemos bien, no hay que desanimarse, hay que seguir intentándolo y tenemos que seguir esforzándonos por hacerlo. Siempre podemos portarnos mal, siempre habrá tentaciones y llamadas que nos resultarán irresistibles, eso no es malo, lo malo es no intentarlo.


                No conocía a este autor pero debo decir que, con este libro ha logrado conquistarme del todo. Su historia, fácil y rápida, con una lectura simpática y acompañada de unas ilustraciones originales y muy vivas la han convertido en un imán para mí que la leía riéndome, sintiéndome identificada y pensando, también, en si Byron pensaba eso cuando se comió mis gafas o si Hermione, que ya ha roto las cortinas y dos fundas nórdicas se lo plantea alguna vez.

                Lucas ya nos ha demostrado muchas cosas pero, ¿y nosotros? ¿Vamos a portarnos bien?

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Cambios y proyectos.


             Esta entrada tengo que empezarla pidiendo disculpas por haber desaparecido tantos días, por haber estado como ausente cuando aparecía, por no haber pasado a veros tanto como quisiera y por seguir medio dispersa y sin hablaros de tantos cuentos maravillosos como llenan las estanterías de casa.

                Hace un par de semana os conté que Matilda y yo estábamos viviendo algunos cambios importantes y que, por eso entro otras cosas, andábamos un poco despistadas. Pues bien, algunos de eso cambios y de esas novedades no irán tomando forma hasta dentro de unos meses y por supuesto, os iré contando y os mantendré informados de todo, pero hoy ya os puedo contar algo realmente interesante, un plan en el que, las dos de la manita, nos hemos metido de lleno y que nos ilusiona mucho, ¿os cuento?

                Muchos de vosotros ya conocéis la página web de Los Cuentos de Bastian y los que nos acompañáis en facebook, sabéis, además, que Silvia, su administradora y yo hacemos de vez en cuando alguna locurilla en la red como mesas redondas o días especiales como el de Roald Dahl.

Pues bien, con el tiempo nos hemos ido conociendo y acompañando en esta aventura de leer cuentos y hace poco ella me propuso una aventura un poco más grande que las anteriores y mucho más bonita.

Yo, por supuesto, no lo dudé y este fin de semana viajé a Barcelona para comenzar a dar pasos en este proyecto común. Lo mejor es que no los voy a dar sola ya que Silvia se ha encargado de juntar un grupo de profesionales como la copa de un pino, cada uno en su campo y de formar un equipo sólido para trabajar por y para el fomento de la lectura infantil. Una escritora de la que ya os he hablado, una narradora fascinante, bibliotecarias con mucho, mucho que contar, profesores y formadores llenos de ideas, un especialista en música y dos personas que se encarguen de ayudarnos a mostrar todo lo que tenemos y a poner los pies en el suelo cuando hace falta (ya os imaginaréis que somos un grupo de románticos soñadores), son los compañeros de viaje con los que tenemos la suerte y el honor de contar. Como veis, muchos campos para trabajar y sobre todo, estupendas personas con ganas de hacerlo.

Desde ya, Matilda y yo formamos parte del equipo de Los Cuentos de Bastian y poco a poco os iremos contando cosas, anunciando actividades, planeando locuras y como siempre, enseñando cuentos y hablando de ellos.

 Vamos a colarnos en librerías, bibliotecas, escuelas y editoriales.

Tenemos un mundo por descubrir, nosotros y vosotros y nos gustaría que os animarais a acompañarnos porque ya sabéis que para mi muñequita y para mí, nada de lo que somos hoy habría sido posible sin vuestro apoyo. Ahora tenemos mucho más que ofrecer y no queremos que os lo perdáis, ¿estáis listos? ¡Va a ser genial!

 

lunes, 5 de noviembre de 2012

Pasito. Simon James.


     Es posible que estos días me encontréis algo distante y desaparecida. Debo disculparme. Lo cierto es que Matilda y yo estamos viviendo una temporada importante de cambios, proyectos e incertidumbre y andamos un poco nerviosas y desubicadas.

     No os lo había contado pero hace dos semanas comencé a impartir mi primer curso presencial para profesores. Un reto y una alegría pero sobre todo, una experiencia estupenda de la que estoy aprendiendo muchísimo.

     A la vez han surgido proyectos y posibilidades, nuevos alumnos on line y pequeños avances en planes antiguos. Ya veis, temporada torbellino en la que pensar con calma es complicado. Pero el otro día, mientras volvía de mi clase estuve recordando cómo surgió la idea de Matilda Libros, cómo empezamos a caminar y cómo hemos avanzado. Por suerte, el camino no acabará nunca y siempre podremos seguir aprendiendo pero hoy, dos años después, estamos lejos de donde empezamos, somos un poco más valientes, sabemos un poco más, conocemos a más gente estupenda y tenemos más y más planes. Por eso pensé que, justo ahora, es el momento perfecto para reseñar uno de mis libros favoritos.



     Pasito nos cuenta una historia tierna y sencilla pero muy real. Tres patitos se pierden dando un paseo por el bosque. No saben donde están pero sospechan que no muy lejos. A pesar de eso, el patito más pequeño está desanimado, quiere ir con su mamá y se le cansan las patas. Por suerte su hermano mayor tiene una idea genial y le propone jugar al “paso a paso”. ¿Y qué es eso? Pues fácil, levantad una patita y decid “un” dad un pasito con ella y decid “paso”, luego hacedlo con la otra patita y así sucesivamente, “un paso, un paso, un paso...”. ¿Creéis que serán capaces de volver a casa con este juego?

     Descubrí este álbum ilustrado una tarde mientras ordenaba la mi sección en la librería. Me gustó la portada y lo que contaba en la contraportada, lo leí y no pude evitar llevármelo a casa. Desde ese día, cuando me canso o me desanimo me acuerdo de él y de vez en cuando lo releo.

     Siempre podemos dar un paso más, aunque sea uno pequeño y pasito a pasito llegamos a las metas que nos hemos planteado.



     Con muy poquito texto y muy claro y unas ilustraciones muy sencillas y limpias Simon James quiere animarnos a seguir caminando y a no rendirnos aunque estemos cansados y creo que este es uno de los mensajes más útiles que les podemos transmitir a nuestros niños. ¡Vamos a dar un pasito más!

     Este es un libro muy fácil de leer, ideal para primeros lectores y especialmente bueno para acompañarlos en su lectura, por su lenguaje accesible y porque los colores y dibujos contribuyen a dar claridad al texto, no es una historia que canse y los tres patitos protagonistas se ganan pronto la simpatía de quien los conozca.



     Estos días yo me doy cuenta de los pasitos dados por Matilda y por mí y os animo a que les mostréis a los más pequeños la importancia de no rendirse y de valorar cada pequeño logro. Este cuento, sin duda, es ideal para eso.

      Y ahora, os dejo porque tengo que seguir caminando, un paso, un paso, un paso..., ¿me acompañáis?

miércoles, 31 de octubre de 2012

Esqueleto ladrón. Pablo Albo / Lucía Serrano.


     Esta es la noche del miedo, la de los fantasmas, las brujas y los vampiros. La noche en que se abre la puerta del mundo entre vivos y muertos y algunos de los habitantes de aquel lado vienen a visitarnos.

     Ya sabéis que yo soy miedosa y que, aunque me gustan estas cosas, no se me ocurrirá ver una película de terror cuando todo esté oscuro ni leer ninguna historia de fantasmas excesivamente seria, tal vez vea una peli de monstruos simpáticos, eso sí, con palomitas, mantita y mis lanas. En fin, por no olvidarnos de las visitas que ya se están preparando para cruzar la puerta.



     Como yo soy así siempre me sorprende y me hace gracia cuando algún niño me comenta que los libros de miedo para ellos no son de miedo de verdad y que no asustan nada. Seguramente tengan razón, por eso yo este año he buscado un libro que dé miedo de verdad y que sea bastante terrorífico. No sé si lo he conseguido pero la verdad es que me ha parecido que Esqueleto ladrón reunía bastantes cualidades para serlo.

     Por un lado, un niño que no puede dormir porque escucha ruidos extraños en su casa, por el otro, un esqueleto que tiene frío y que necesita cubrirse con la carne de otra persona... No os quiero contar más para no estropearlo pero dejadme que os diga que el final es absolutamente inquietante.



     Me ha gustado este libro porque mezcla el humor y el terror, tanto por su contenido como por su formato e ilustraciones, en tonos oscuros, con un toque de verde y con ilustraciones entre simpáticas y aterradoras, la historia que nos narra es de esas que podrían ponernos los pelos de punta pero que, por cómo está tratada, quita algo de hierro al asunto. Nos asusta, sí, pero con calma. Supongo que eso se debe a que no encontramos un esqueleto malo malísimo y a que, en cierta forma, entendemos su comportamiento.

     En cualquier caso, es un libro para niños valientes, que hoy tengan ganas de pasar aunque sea, un poquito de miedo.



     Y como todos andaréis muy liados, entre disfraces, calabazas, huesitos de santo y castañas, a nosotros no nos queda más que desearos un feliz puente y una noche todo lo terrorífica que cada uno quiera.


martes, 30 de octubre de 2012

Humildes consejos y cavilaciones de una lectora voraz.


Lecturas fáciles y lecturas difíciles.

      El otro día llegó a casa un libro tremendamente gordo que me enviaba una editorial. Yo aún tenía que leer, antes de poder empezar ese, la primera parte que es igual de tremendamente gorda. Además, mi lista de pendientes de aquí a Navidad crece a pasos agigantados y rodeada de libros que me miraban expectantes comente: “si son fáciles de leer en una semana los he terminado”.

     Jaime, Byron y Hermione me miraron como si estuviera loca y Jaime, que es el único que sabe hablar (que no comunicarse, eso lo hacen muy bien los tres) me dijo: “¿Qué es un libro fácil? Y ¿cómo vas a leer esto en una semana? ¿Qué tiene que ver que sea fácil?”. En ese momento me expliqué regular pero me quedé pensando en el tema y por eso esta es la humilde cavilación del mes.

      Siempre me ha parecido revelador y curioso que haya libros de 1000 páginas que se lean en un suspiro y que, sin embargo, otros que apenas llegan a las 100, se eternicen en la mesita de noche. A veces ocurre, simplemente, porque el de 100 no nos engancha y no lo leemos casi nunca pero otras parece que no tiene sentido ya que sí lo estamos leyendo y nos está gustando. ¿No os pasa nunca?



      Bueno, pues una de las razones por las que, a veces, avanzamos como las balas y otras cada página dura media hora es por el hecho de que hay libros fáciles de leer y libros difíciles de leer. Y me diréis que todos están llenos de palabras y que la palabras se leen todas igual y una detrás de otra, ¿no? ¡Pues no! Las palabras no se leen todas igual y nosotros, en general, no las leemos una detrás de otra; en lineas generales, leemos un conjunto y de ahí sacamos la idea. Por eso es más fácil si el conjunto deja ver claramente la idea que quiere transmitir. Por ejemplo, los diálogos se leen con más facilidad que las descripciones.
Que un libro sea fácil o difícil de leer no quiere decir que sea mejor o peor. A veces, sí va unido a un lenguaje más elaborado, en el caso de los difíciles, por ejemplo, pero no siempre y no debemos hacer esa asociación de ideas de manera automática. Por otro lado, tampoco deben darnos miedo los libros difíciles ya que, si les damos su tiempo y su espacio, seguramente nos contaran historias maravillosas.

      Un libro con diálogos, con pocas descripciones, etc., suele resultarnos más fácil de leer porque nos descubre el mensaje de un solo golpe visual y por lo tanto, nos facilita la lectura y además, nos da la opción de pasar por alto estrofas sin perder información. De ahí que 500 páginas se nos escapen entre los dedos en poco tiempo haciéndonos disfrutar de la aventura y sin que, en ningún momento, el libro se nos haga pesado.



      Estos libros además, suelen ser ligeros y llenos de acción y por supuesto, intrigantes. Nos enganchan desde el primer momento y como queremos saber más y la lectura nos ofrece información continuamente, sin que tengamos que detenernos en párrafos que la frenen avanzamos de manera trepidante y no podemos soltar el libro, ¿os suena?

      Eso es para mí un libro fácil de leer. No es mejor ni peor, no me gusta más ni menos que el difícil, cada uno tiene su encanto porque, con este último, disfrutaré de cada palabra y de la tranquilidad de leer paso a paso, descubriré imágenes evocadoras, juegos de palabras y el placer de que un libro me guste por lo que me cuenta y por cómo me lo cuenta. Para mí, insisto, cada uno tiene su magia.

      Pero me gusta hacer esta distinción porque también, cada uno, tiene su momento y porque, cuando un libro es gordo regordo y pesa en la mano, no debemos asustarnos. Si es de los fáciles de leer será seguramente, una lectura corta y emocionante y si es de los difíciles y es su momento, nos regalará experiencias enriquecedoras y tremendamente bellas.



      Una de mis batallas perdidas, aún, en el fomento de la lectura es la de conseguir que los lectores, grande y pequeños, no le tengan miedo a los libros gruesos, por eso hoy os explico esta diferencia que, para mí es muy importante. Es cierto que los libros con muchas páginas imponen pero, a veces, un librito mucho más fino puede ser aún más complicado de leer porque si es un libro de lo difíciles, necesitará más tiempo y otro estado de ánimo.

      ¿Estáis de acuerdo conmigo? ¿Pensáis que hay libros fáciles y difíciles? ¡Contadme! Estoy segura de que no soy la única loca que tiene esta sensación.

martes, 23 de octubre de 2012

Los trucos de las fracciones. Anna Cerasoli.


     Nunca se me dieron bien las matemáticas, es más, soy un desastre tremendo en cuanto a números se refiere y hasta para calcular los puntos de las labores echo mano de la calculadora de vez en cuando.

     Con este percal, os imaginaréis que en el cole esta asignatura me dio más de un disgusto y que me costó una barbaridad aprobar y llegar por fin a 3º de BUP (sí, yo soy de la vieja escuela) donde pude olvidarme de ellas y cambiarlas por el latín, el griego y la literatura.


     Creo que las personas que son hábiles en esta materia no pueden, de ninguna manera, entender por qué son tan complicadas para la gran mayoría. Y es que en matemáticas, las cosas son como son y las ves o no las ves, es así de sencillo. Pero cuando no las ves, te sientes totalmente perdido e incapaz de seguir camino alguno. La matemáticas no se pueden aprender de memoria y no pueden convertirse en cuento, como la historia.

     O eso pensaba yo, que, a pesar de mis años de librera, nunca había encontrado un libro que fuera capaz de hacer las pobres y odiadas matemáticas un poco más amenas (reconozco que tampoco lo busqué mucho).

     Cuando Maeva, muy amablemente, me ofreció este libro, no pude resistirme, ¿había conseguido alguien que la asignatura más temida de todos los cursos fuera divertida? Eso no podía perdérmelo.



     Y efectivamente, aunque las matemáticas, como tantas otras cosas, se aman o se odian, Ann Cerasoli ha sido capaz de darles una cara más amable y de hacerlas un poco más cercanas y asequibles.

     Por lo visto, a esta autora, lo números también le hicieron sufrir siendo niña y quería evitarles a otros niños la experiencia aterradora de salir a la pizarra sin tener ni idea de lo que se estaba hablando.

     Ha escrito varios libros con esta temática y en ellos aborda distintos aspectos de la materia. En este caso concreto, nos habla de las fracciones, simpáticas, para qué negarlo y a la vez bastante desconcertantes porque, ¿qué es más, 4/5 o 5/6? O ¿cómo puede una fracción ser falsa?

     Estos y otros mucho asuntos son tratados en el libro de manera clara y amena, entre aventuras, cumpleaños, bicicletas, humor, algún que otro misterio y reveladores dibujos que dejan muy poco espacio para las dudas.



     Estoy segura de que si a un niño al que no le gustan las matemáticas le dan a elegir entre un libro de Gerónimo Stilton y uno de fracciones, evidentemente, el ratoncito va a salir ganando pero si a la hora de estudiar y hacer los ejercicios de esta materia le ponemos a su lado este libro naranja y complementamos con él las páginas del libro de texto, el resultado va a ser una tarde de estudio mucho más divertida y una mejor comprensión del tema.

     Es cierto, Ann Cerasoli no puede hacer magia y las matemáticas son lo que son, pero sí ha conseguido mostrar una cara mucho más amable de las mismas y quitarles ese vestido serio y aburrido que muchos profesores se empeñan en ponerles.

     Yo lo he pasado bien leyendo Los trucos de las fracciones y como hacía mucho que no me encontraba con este tema, además, he aprendido cosillas. Le agradezco a la editorial que me lo enviara y que, encima, lo hiciera tan rápidamente, llegó justo cuando acababa el libro anterior ;)

     ¿Qué decís? ¿Os animáis a perderle el miedos a las matemáticas?

martes, 9 de octubre de 2012

Freddy el detective. Walter R. Brooks.


    Hoy os traigo un libro y un protagonista poco conocidos en España pero, sin embargo, muy queridos en América, donde ambos nacieron.

    Walter R. Brooks es uno de esos autores de principios del S.XX que se molestaron en escribir historias para niños y lo hicieron tratándoles como lo que eran, lectores inteligentes, con mucho que aprender, vivir y disfrutar. Por eso las aventuras de Freddy, a pesar de los años, están llenas de frescura e ironía.

    En el libro en el que yo he descubierto a este cerdito encantador (y un poco presuntuoso) y a sus amigos, ya habían vivido muchas aventuras interesantes que se mencionan y que me hacen pensar que voy a tener que rebuscar en librerías y bibliotecas para conocerlas, pero no por ello, las que se narran aquí son menos interesantes o divertidas.



    Freddy vive en la granja del señor y la señora Bean, es un cerdo muy listo y avispado y ha decidido aprovechar esas cualidades para convertirse en detective. No en vano, se ha leído todos los casos del gran Sherlock Holmes y ha aprendido muchos de sus trucos y métodos. Por suerte, además, Freddy es querido y respetado por todos los animales de la granja así que pronto tendrá mil y un casos que resolver.

    A veces, cuando un libro me parece bueno, no sé cómo hablaros de él para explicaros por qué me ha parecido tan genial. Soy consciente de que, con mis 33 años recién cumplidos, no puedo leer los libros como un niño de 8, o por lo menos, no exactamente igual. Pero sí puedo recordar mis lecturas y también observar lo que les gusta a los niños que tengo a mi alrededor. Y con estos datos, algunos otros y un poquito de intuición, procuro enfrentarme a los libros infantiles y juveniles que tengo la suerte de descubrir.

    Es este caso, estoy completamente segura de que yo me lo habría pasado pipa si llego a conocer a Freddy cuando era pequeña. Es más, sé que también mi hermana pequeña, Blanca, lo habría disfrutado tremendamente. Como lo rescaté hace poco de la estantería, no conozco a muchos niños que lo hayan leído, pero creo que es una historia estupenda por muchas razones.



    Además de ser divertida y ocurrente, está bien ambientada. Nos resulta fácil pasear por la granja de los señores Bean, entrar en el establo y hacernos una idea de cómo es la vida allí. Esto hace el libro acogedor, ¿a quién no le gusta pasear por el campo?

    Otra de las cosas que me ha gustado es que, aunque tenemos un caso un poco más importante, a lo largo del relato se suceden pequeños misterios que se resuelven con relativa facilidad y que hacen que el libro no se haga pesado.

    Por otro lado, Brooks no necesitaba preocuparse, como sucede hoy en día, por lo políticamente incorrecto, algo que hace el texto mucho más auténtico (y por supuesto, no falta al respeto a nada ni a nadie y la leve crítica social que los adultos podemos ver no es, en absoluto, malintencionada u ofensiva, no me entandáis mal). Este autor escribió en una época muy distinta a la nuestra, en la que las preocupaciones eran otras y eso se plasma en el relato al que podemos mirar desde distintas perspectivas pero que, en general, nos muestra las aventuras de un grupo de animales simpáticos y entrañables.
Freddy es un protagonista con mucha chispa. Listo y a la vez despistado, amigo de sus amigos, lleno de ideas y buenas intenciones y ferviente defensor de la justicia, consigue que el lector confié plenamente en su capacidad para resolver los problemas y siga con mucho interés todos sus movimientos.



    Ya sabéis que creo que un buen libro infantil debe tener humor escondido en sus páginas. Sin duda, en este caso, no falta y si yo he sonreído con mucha frecuencia, sospecho que, de haber sido más pequeña, habría reído, directamente.

    Finalmente, el lenguaje que se utiliza durante toda la historia es sencillo, el ritmo bastante ágil y los diálogos están muy presentes en toda la obra, algo que, sin duda, los pequeños lectores agradecen. Del mismo modo, los capítulos son cortos, permitiendo que los pequeños lectores no se cansen en exceso a la hora de leer.

    ¿Por qué os cuento todo esto? Porque creo que, aunque lo normal es recomendarlo a partir de 8 años, muchos niños más pequeños disfrutarían mucho con él si los adultos quisieran acompañarles en la lectura.



    Este libro conserva la estructura y el encanto de los clásicos en mucho aspectos y a nivel formal tiene muchas de las características propias de la literatura infantil pero es un poco grueso y creo que eso puede ser un motivo para hacer que, si lo vemos en la librería, no nos animemos a llevarlo a casa.

    Pienso que, Freddy y sus amigos se merecen una oportunidad y también que este es uno de esos libros con los que grandes y chicos pueden disfrutar. Yo, por lo menos, lo incluiría dentro de los que mis padres nos leían en voz alta a los cuatro y con los que todos nos reíamos y lo pasábamos bien.

miércoles, 3 de octubre de 2012

¡Me como esa coma! José Antonio Millán / Emilio Urberuaga.



     “Se cuenta que un rey tenía que firmar una sentencia de muerte, el condenado había pedido que le perdonaran, pero la sentencia decía: “Perdón imposible, que cumpla su condena”. En el momento de la firma, el rey se sintió magnánimo y quiso salvar al condenado. Entonces cambió de lugar la coma: “Perdón, imposible que cumpla su condena”.




      Me parece que, con esta introducción, poco me queda que decir a mí. Hablamos siempre de la importancia de escribir correctamente y nos quejamos porque, hoy en día, cada vez encontramos más textos en los que los signos de puntuación, la acentuación, las diferencias de b y v, etc., se ningunean y se olvidan. Pues bien, aquí tenemos un libro estupendo, pero muy, muy estupendo, para ayudar a los niños en estos menesteres.

Perdón imposible, que cumpla su condena.


      Recuerdo que, cuando era pequeña, siempre me hacían mucha gracia los ejemplos que ponían los profesores para explicar la coma. Por eso, cuando descubrí un álbum ilustrado lleno de ejemplos de este tipo me pareció que no podía dejarlo pasar y por supuesto, hace tiempo que descansa en mi estantería (aunque sale muy a menudo porque me encanta).

    Un montón de frases ingeniosas y casos simpáticos acompañados de las inconfundibles ilustraciones de Emilio Urberuaga (conocéis a Manolito Gafotas, ¿no?) dan como resultado un libro muy divertido y agradable que enseña mucho, hace reír y está lleno de colores.

Perdón, imposible que cumpla su condena.

     Creo que enseñar a nuestros niños a escribir correctamente y a saber expresarse es un regalo que les hacemos para el futuro, ¿qué mejor manera de empezar a entregar ese regalo que con otro regalo en forma de cuento? Si no lo conocéis echadle un vistazo, seguro que os gusta.


martes, 25 de septiembre de 2012

También las brujas se van de vacaciones. Joachim Friedrich.


      Hay veces, casi siempre, en las que los libros sin leer se me acumulan y tengo un atasco de lecturas tremendo. La cosa va variando, de repente ocurre con libros infantiles y juveniles y de repente con libros de adultos. En este momento, el atasco monumental se encuentra en la lista de los de adultos y ando un poco falta de lecturas infantiles.

      Por suerte, como buena lectora compulsiva que soy y librera que fui,guardo una pequeña reserva de libros que llegaron a mis manos si saber muy bien cómo y que esperan pacientemente en la estantería. Este que os traigo hoy es uno de ellos.

      ¿Sabíais que las brujas van de vacaciones? La verdad es que, si lo pensamos bien, es algo lógico, ¿no? No todo va a ser convertir personas en sapos.



      Pero las brujas de esta historia tienen un problema, el lugar donde siempre han ido a pasar sus días de descanso está cada vez más masificado y ya no es cómodo ni agradable.

      Por suerte, Lobito Piedramágica que es hijo de una bruja y de un humano tiene una estupenda solución, ¿o no?

       Si os digo la verdad, con este título y este argumento, no sé cómo es que el libro ha pasado tanto tiempo en su sitio sin que yo lo cogiera. El caso es que lo había mirado varias veces pero solía tener lecturas más urgentes, más modernas, que me apetecían más... En fin, que al pobre le tocó esperar. Lo cual está bien porque así, en un momento en que me encontraba sin lecturas, he dado con un libro simpático y divertido que me ha gustado mucho.

      Salvo la idea de que las brujas veranean, el libro no tiene nada especialmente novedoso, personajes agradables, malos muy malos, castillos y lagos, un poco de magia... ya veis, nada que no hayamos visto antes. Pero es que no siempre  hay que leer cosas nuevas, a veces, las de siempre tienen mucho encanto y más si todas juntas forman una historia que nos entretiene y nos hace reír.



       Lobito es un protagonista valiente, algo distinto a lo que yo me esperaba, la verdad, pero no os voy a contar por qué, ya lo veréis y gracias a él vamos a conocer mejor el mundo de las brujas, que tampoco es exactamente como yo me lo esperaba. ¿Y en el mundo de los humanos? Bueno, ese lo conozco un poco mejor pero gracias a Lobito lo voy a ver desde otro punto de vista, ¿no os parece interesante?

      Debo decir que este libro me ha hecho pasar un rato francamente agradable, me ha parecido original, muy fácil de leer, con unos personajes entrañables (menos los malos malísimos, claro) y un argumento apetecible. Además me ha sacado muchas sonrisas y alguna que otra carcajada. La única pega que le veo es que se me terminó muy pronto ya que me habría gustado saber más de estas familias encantadoras.



      No sé si os gustan las historias de brujas pero esta es una de esas que, casi seguro, pasará desapercibida en una estantería llena de volúmenes pero a la que vale la pena darle una oportunidad. Además, está escrita nada más y nada menos que por el autor de las aventuras de los cuatro amigos y medio, ¿os suenan? Hablaremos de ellos.

      Yo lo catalogaría a partir de 8 años pero, como siempre, depende del lector.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Mucki y el gato Luisín. T.A. Labrador.


     Me he dado cuenta de que nuca os he hablado con calma de ninguno de los libros verdes de Mucki. La verdad es que todos son geniales y cualquiera sería una buena elección pero mi preferido siempre ha sido Mucki y el gato Luisín. No me preguntéis por qué, fue un flechazo a primera vista.



     Ya sabéis que yo siento debilidad por este perrito que viaja con su dueña y resuelve misterios, eso ocurre en los viajes de Mucki y ya os he contado que son libros realmente divertidos. Pero Mucki es, además, un ferviente defensor de la naturaleza al que le encanta pasear por el campo, hablar con otros amigos animales y contemplar todas las cosas bonitas que la naturaleza nos regala a diario. Por eso y porque es un solete, no le gusta que otros animales lo pasen mal o que se les trate injustamente.

     Esta vez comenzamos la aventura con Mucki un poco enfadado. Está intentando dormir y los maullidos desgarrados de un gato, justo debajo de su ventana, no le dejan hacerlo. Nuestro protagonista se acerca a pedirle que, por favor, deje de hacer ruido y así conoce a Luisín, un gatito negro, muy simpático que solo quiere cantar. Lo malo es que nadie parece apreciar su arte.



     Esta vez Mucki contará con la ayuda de su amiga, la yegua Boticaria, para resolver el problema de este aspirante a estrella que se han encontrado.

      De los libros de Mucki me gustan muchas cosas, ya lo sabéis, pero de los verdes en concreto, debo destacar el respeto que muestran siempre por todo y la alabanza al compañerismo. A pesar de que Mucki encuentra, a aveces, personajes desagradables, las cosas se resuelven siempre de la mejor manera y no importa quién sea el que tiene problemas, siempre se intentará ayudar.

     Estos son libros de aventuras también pero al estar destinados a un lector más joven, el texto es más sencillo y la acción más tranquila. Mucki y sus amigos corren menos peligro en estos casos pero aprenden y enseñan tanto como siempre.



      Además de una historia divertida, tocada con un humor simpático y un montón de mensajes y consejos, en las páginas de este álbum ilustrado encontramos algo que los hace aún más entretenidos; actividades, juegos, dibujos para colorear... algo que añade mucho dinamismo al libro y que hace que los lectores nos impliquemos y aprendamos más cosas casi sin darnos cuenta.

      Por otro lado, esta vez acompañan al texto unas ilustraciones que, bajo mi punto de vista, son absolutamente preciosas y arrolladoras, de colores vivos y trazos sencillos convierten al álbum en un ejemplar muy bonito en fondo y forma.



      Estos libros son una manera estupenda de conocer un poco más sobre la naturaleza que nos rodea y nuestra implicación en su cuidado. Señalan la importancia de la amistad, nos divierten, nos enseñan y nos acercan un poco más a unos personajes entrañables y encantadores.

No sé si ya los conocéis pero si no, os animo a que le deis una oportunidad a Mucki y sus libros verdes.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Danny, el campeón del mundo. Roald Dahl. Semana British.


     Pues sí, seguimos con la semana especial que ha organizado Carmen y que está siendo sumamente interesante. Os recomiendo que os asoméis a todos los blogs que están participando porque no tienen desperdicio.

     Pero es que hoy, además, es el día de Roald Dahl, un escritor muy especial para Matilda y para mí, que hoy habría cumplido nada más y nada menos que 96 años.

     Como comprenderéis no podíamos dejar que este día pasara sin hablar de él en el blog y nos ha venido estupendamente que su día estuviera justo en medio de la Semana British. Hoy unimos una tierra que nos apasiona con un autor que, de un modo u otro, ayudó a la pequeña Matilda, la nuestra, a empezar a andar.



     El año pasado le dedicamos una toda la semana a su vida y sus libros pero escribió tanto que, por suerte, aún tenemos mucho de que hablar.

     Danny, el campeón del mundo es, como todos su libros, una mezcla de ternura, ingenio, crítica social, humor y diversión. La historia de cómo Danny se convierte en campeón del mundo y de su infancia al lado de su padre.

     ¿Campeón del mundo en qué? Me preguntaréis. Y yo os contesto: no, no, no, si os lo cuento ya no tiene emoción, tenéis que verlo vosotros mismos.

     Danny y su padre viven en un viejo carromato a las afueras de un típico pueblito británico. Poseen una pequeña porción de tierra y en ella se asientan, su carromato, una gasolinera muy modesta y un taller mecánico. Como veis, no tienen mucho pero son felices y nos le hace falta más. Su vida transcurre apacible entre arreglos de vehículos, clases y cuentos pero una noche todo eso cambiará ya que, nuestro protagonista, descubrirá el oscuro secreto que guarda su padre. A partir de ahí comenzarán a ocurrir todas esas cosas que harán que Danny sea campeón del mundo.



     Evidentemente no todos los libros de Roald Dahl me gustan igual, como todos, tengo mis favoritos, pero sí es cierto que siempre que leo una de sus obras me río, me emociono, aprendo y lo paso muy bien leyendo. Él dijo “quien no cree en la magia nunca la encontrará” y yo estoy totalmente de acuerdo con eso. Dahl creía en la magia y Matilda y yo también, por eso cada vez que leemos algo suyo descubrimos magia en sus palabras. Es una de las cosas que me admiran de este escritor, su capacidad de transmitir sentimientos y emociones.

     Danny, el campeón del mundo mantiene la dinámica de la mayoría de sus libros, un texto fácil de seguir, ágil y muy ingenioso, aventuras disparatadas, un humor irreverente y sentimientos tan de todos nosotros como el amor entre padre e hijo, la rabia ante las injusticias o la emoción ante cosas nuevas. Y sus personajes son también característicos de sus obras, los buenos, que tiene cosas buenas y malas pero que consiguen que sean más importantes las buenas y los malos que, además de malos, son ridículos. Esto es algo que me gusta mucho, esa capacidad para mostrar que la gente malvada, la que no tiene nada bueno que ofrecer, no es más que una versión grotesca de lo que cree ser. Roald Dahl hace que veamos, en cierto modo, que estas personas que nos dan miedo tienen, a pesar de lo que ellos piensan, mucho menos que nosotros. Así, en sus historias siempre pierden, no puede ser de otra manera.

     La crítica al sistema de enseñanza que el autor vivió está también, por supuesto, presente en este libro, acompañada de una moral relativa pero justa (ya lo hemos hablado, muy poco políticamente correcta) que es una de las cosas que le da emoción al texto.



     Y cómo no, las situaciones inverosímiles y disparatadas, los comentarios graciosos y las escenas entrañables, forman parte del grueso de este libro. Danny es un niño muy especial, que tiene un padre muy especial con el que vivirá cosas muy especiales y que nos hará reír y emocionarnos como solo Roald Dahl sabe hacer.

     Por supuesto, a estas letras les acompañan los inconfundibles dibujos de Quentin Blake para terminar de darle a la historia esa personalidad diferente y maravillosa.



     Como curiosidad, os cuento que en este libro sale el Gran Gigante Bonachón que está de cumpleaños en este 2012. Cumple nada más y nada menos que 30 años. A mí me hizo mucha ilusión encontrarlo rondando el carromato de Danny ;)

     Si aún no lo habéis leído, ya sabéis, con la mente abierta y muchas ganas de pasarlo bien, os está esperando en múltiples estanterías.


     “Me apasiona enseñar a los niños a convertirse en lectores, a sentirse cómodos con un libro, no impresionados. Los libros no deberían asombrar, deberían ser divertidos, apasionantes y maravillosos; y aprender a ser lector significa una enorme ventaja”.
                                                                                       
ROALD DAHL.


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